Salud

Aprender a moverse para toda la vida

Desde el inicio de la vida, el ser humano comienza con movimientos reflejos y ciertos automatismos que van evolucionando hacia un aprendizaje que puede durar toda la vida. Sin embargo, en el entorno urbano actual, las oportunidades de movimiento han disminuído para sostener los niveles básicos de salud. Por eso, aprender, comprender y construir hábitos de actividad física resulta esencial para sostener la salud a lo largo del tiempo.
Moverse no es solo entrenar. El movimiento debe formar parte de la vida diaria en diversas actividades, de diferentes maneras para alcanzar los requerimientos de salud.

Para que el movimiento genere beneficios reales para la salud, requiere ciertas condiciones que pueden organizarse, planificarse y ejecutarse incorporándose diariamente o semanalmente de tal manera que puedan sostenerse en el tiempo.

El ejercicio es una forma organizada, planificada, sistemática y estructurada del movimiento, orientada a lograr objetivos específicos como pueden ser el de mejorar la fuerza o la capacidad cardiorespiratoria.

El cuerpo se nutre de movimiento y nuestro sistemas biológicos funcionan mejor cuando nos movemos.

En el CEMD entendemos la actividad física como una herramienta terapéutica, preventiva y educativa, desarrollada desde una perspectiva pedagógica y apoyada en una perspectiva clínica.

Alfabetización física: aprender a moverse mejor

La alfabetización física es un constructo publicado en 1938 en el Journal of Health and Physical Education que se desprende de cambios en la mirada filosófica de la corporalidad que hasta entonces estaba signada por el dualismo cartesiano donde el cuerpo era considerado un mero objeto, el hogar del intelecto sin valor en sí mismo.

Estar físicamente educado es el proceso mediante el cual una persona desarrolla motivación, competencias, conocimientos y actitudes para moverse y cuidar su salud a lo largo de toda su vida.

Según Margaret Whitehead, alfabetizar es lograr la habilidad y motivación para capitalizar nuestro potencial de movimiento y hacer una contribución a nuestra calidad de vida. Está centrado en la importancia de nuestra corporalidad en el desarrollo de la percepción, el lenguaje, la comunicación, las emociones y de la autorrealización.

Un sujeto alfabetizado se mueve con elegancia, con eficiencia y con confianza en una amplia variedad de situaciones cambiantes.Además el sujeto es perceptivo en “leer” todos los aspectos relevantes del ambiente físico, anticipar necesidades o posibilidades de movimiento, y responder a estos con inteligencia e imaginación.

Alfabetización en salud

La alfabetización en salud está vinculada y conlleva además, el conocimiento, la motivación y las competencias de las personas para acceder, comprender, evaluar y aplicar la información de salud para emitir juicios y tomar decisiones en la vida cotidiana en relación con la atención de salud, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud para mantener o mejorar la calidad de vida durante el curso de toda la vida (Paul Roetert 2019).

En nuestra cultura implica un sofisticado conocimiento de todos los aspectos vinculados a la salud que incluyen la comprensión básica de los principios de salud personal, y en aspectos tales como el ejercicio, la nutrición, el manejo del estrés, el sueño y el descanso.

No se trata solo de hacer ejercicio, sino de comprender cómo moverse, por qué hacerlo y cómo adaptarlo a cada etapa de la vida. Este proceso comienza en la infancia y continúa durante toda la vida.

Una persona alfabetizada físicamente:

En el CEMD promovemos la educación del movimiento como base para integrar hábitos de alimentación y descanso.

Ejercicio y salud: una herramienta con respaldo científico

Además de ser una actividad multidimensional que impacta en el desarrollo y en la vida del ser humano, el ejercicio físico cuenta con amplia evidencia científica en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades.

Desde la medicina del deporte se utiliza para:

El ejercicio correctamente indicado mejora la autonomía, la capacidad funcional y el bienestar general, especialmente en adultos y adultos mayores.

Sedentarismo y baja actividad física

El sedentarismo es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades metabólicas, cardiovasculares, obesidad y sobrepeso, ciertos tipos de cáncer, para el deterioro neurocognitivo, depresión , sarcopenia y osteoporosis entre otras.

Actividad física es cualquier movimiento que produzca un gasto energético por sobre el gasto energético de reposo. El sedentarismo se refiere a niveles de actividad física insuficientes para generar beneficios en la salud por debajo de 1,5 Mets (caminata suave).

La baja actividad física describe a personas que se mueven, pero no con la intensidad, frecuencia o duración necesarias para inducir adaptaciones fisiológicas beneficiosas para la salud.

Con una evaluación adecuada y un plan progresivo, siempre es posible comenzar. Los resultados se logran con motivación, lo más difícil es lograr la adherencia a una actividad física a largo plazo o más bien para toda la vida.

En términos generales las recomendaciones de la OMS y el Colegio Americano de Medicina del Deporte recomiendan 75 minutos de actividad física intensa o 150 minutos por semana en adultos, es decir unos 30 minutos de ejercicio moderado 5 veces a la semana. Sin embargo,en el caso de adultos recomendamos comenzar con el tipo de ejercicio de preferencia, en un ambiente adecuado, establecer horarios, con una duración de minutos hasta la media hora. Que la percepción de esfuerzo se interprete como un esfuerzo liviano. Lo más importante es la constancia, se puede progresar gradualmente hasta alcanzar la dosis de ejercicio adecuada.

¿Cómo empezar a hacer actividad física?

Antes de iniciar un plan de ejercicios o un deporte,recomendamos evaluar el estado de salud y la condición física inicial para determinar posibles objetivos o corregir hábitos.

Algo es mejor que nada para comenzar, unos minutos de caminata o un paseo en bicicleta o unas pocas series de ejercicios son suficientes para una persona sedentaria. Sobre todo al inicio es necesario encontrar motivación o lograr una disciplina para que se pueda sostener en el tiempo hasta desarrollar el hábito.

Desde el CEMD promovemos la actividad física en diferentes modalidades y ámbitos además del gimnasio. Consideramos fundamental realizar otras formas tales como actividad física al aire libre, en “snacks de ejercicios” o intervalos de ejercicio intercalados entre tareas laborales o de estudio.

En el CEMD primer paso es un control médico deportológico y una evaluación funcional para definir:

No siempre la mejor opción es la más atractiva al inicio, sino la que mejor se adapta a las condiciones personales y de salud.

En salud o deporte: objetivos claros

Trabajamos con dos grandes grupos ya que los niveles de exigencia, objetivos o performance suelen ser muy diferentes aunque en deportistas cuidamos la salud y el rendimiento.

Objetivos de salud

Objetivos deportivos

Un enfoque integrado para cuidar la salud

La medicina del deporte actúa como nexo entre la medicina asistencial y el ejercicio físico mejorando la calidad de vida de los pacientes.

En el CEMD, el trabajo es interdisciplinario, personalizado y basado en evidencia científica.

En el CEMD la actividad física no se improvisa: se aprende, se planifica y se acompaña.

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